martes, 30 de diciembre de 2008

LO QUE QUEDA DEL AÑO

Celebremos pues, en estos días inciertos y residuales, el final de las fiestas y del barullo.
Gritemos al vacío aquellas palabras que nadie escuchó, o las que se dijeron demasiado tarde, o las que no se dijeron nunca.

Celebremos el silencio de la soledad compartida.

Despidámonos ya sin pena de los planes abandonados; los viajes postergados; las aventuras soñadas. Adiós a los compromisos,
a las tareas pendientes y a las visitas molestas.
Rindámonos sin condiciones a los subterfugios del placer.

El deseo respira descaradamente bajo los escombros del pensamiento.
El recuerdo sigue buscando la felicidad perdida.
La carne marchita se aferra vanamente a los huesos.

1 comentario:

ARLI dijo...

George, la soledad del yo, abunda en nosotros, así que aunque haya contraridades en la vida, existiremos precisamente para comprenderlas.

He leído en una volada algo de tus escritos y tiene de realista como de filosófica y existenialista.
espero leerlos detenidamente y no bindarte ,quizás,falsos comentaros.
un abrazo cerrado.