Estimado mundo cerrado:
De todas las impensables maneras que pudiste ser tuviste que ser como eres. De alguna manera tenías que ser. Probablemente eres el producto de una conspiración de pequeñas secretas voluntades individuales, todas creyendo ingenuamente estar creando el mejor de los mundos posibles. Nosotros (que también somos como teníamos que ser) lamentamos profundamente no divertirnos en tus juegos y no celebrar tus chistes. Tampoco tenemos ganas de aplaudir tus piruetas y ocurrencias. Ajenos a tu mundo y a tus reglas, vivimos clandestinamente sobornando a tus espías corruptos y fingiendo conformar en tu sistema.
El planeta que ocupas es ancho y redondo pero hemos recorrido muy poco de su circunferencia. Hay demasiada gente que no nos importa caminando sobre su desgastada superficie. Demasiado ruido y pocos oídos. Sobran palabras y colores que brillan inútilmente en las noches solitarias. Las aceras sucias con pequeñas grietas que conducen nuestro incesante deambular. Hiciste de la vida un negocio poco honesto. Compras el tiempo y la libertad mientras vendes un modelo que encaja perfectamente en tu malvada maquinaria. Tus piezas son sumisas y obedientes dominadas por el temor a ser excluidas de tu reino.
Cubres de plástico las impurezas y la suciedad, impones ángulos rectos a la caótica sinuosidad de la vida. Has impuesto una aparente cordura a la locura natural. Has encontrado sentidos donde no había más que azar y necesidad. Cuerpos, objetos y palabras que se cruzan y que significan esto o lo otro o aquello. Has inventado un destino para tus empleados. Un mundo de felicidad y bienestar. Un mundo de vacaciones pagadas en dudosos paraísos tropicales, domingos en la playa, san Valentín, el día de la madre. Tristes flores artificiales y comida barata en sobres. Álbumes de fotos con sonrisas perdidas, celebraciones de momentos imborrables, vidas irrecuperables.
Mientras tanto, nosotros, exilados marginales arrojados en los extramuros de tu imperio, pensamos en aquel mundo inexistente que pudiste ser.
lunes, 30 de marzo de 2009
domingo, 8 de marzo de 2009
LOS VIAJES DEL CORAZÓN
Anoche nuestro corazón te visitó una vez más aprovechando los sueños de la razón. Ignorando antiguas batallas perdidas y las cicatrices abiertas, el corazón realiza el mismo viaje sin esperanzas y sin remedio.
Volvimos a cruzar tus tormentosos mares hasta quedar atrapados otra vez en tus impenetrables hielos. Seguimos tu canto en el viento helado que nos cortaba la piel y nos llevaba hacia las rocas. Caímos como siempre en el vacío de tus ojos oscuros y nos aferramos a tu mirada esquiva. En los sueños se puede caer infinitamente.
Nuestro corazón es un cadáver viviente que no reconoce su muerte. Un zombi que resucita en los fantasmas del pasado. Un órgano mutilado que sigue tu rastro inútilmente en las calles de una ciudad que le es ajena. Pero cada vez que te encontramos tú ya estás en otra parte.
El sueño de la razón produce monstruos felices y viajes prohibidos. En el viaje de regreso cruzamos nuevamente el abismo de nuestra soledad y los planes abandonados de un futuro imposible. La razón, ya despierta, nos espera impaciente maquinando un merecido castigo.
Volvimos a cruzar tus tormentosos mares hasta quedar atrapados otra vez en tus impenetrables hielos. Seguimos tu canto en el viento helado que nos cortaba la piel y nos llevaba hacia las rocas. Caímos como siempre en el vacío de tus ojos oscuros y nos aferramos a tu mirada esquiva. En los sueños se puede caer infinitamente.
Nuestro corazón es un cadáver viviente que no reconoce su muerte. Un zombi que resucita en los fantasmas del pasado. Un órgano mutilado que sigue tu rastro inútilmente en las calles de una ciudad que le es ajena. Pero cada vez que te encontramos tú ya estás en otra parte.
El sueño de la razón produce monstruos felices y viajes prohibidos. En el viaje de regreso cruzamos nuevamente el abismo de nuestra soledad y los planes abandonados de un futuro imposible. La razón, ya despierta, nos espera impaciente maquinando un merecido castigo.
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